- Me suena tu cara...
- ¿Mi cara? ¿De qué?
- No sé, tal vez seas tú el príncipe que todas las noches aborda mis sueños.
- ¿Y no te gustaría que hiciéramos realidad esos sueños?
- Me encantaría, pero...
- ¿Pero qué?
- Mira que fácilmente has aparecido en mi vida, seguramente igual de fácilmente te irás.
- No princesa, te prometo que estaré a tu lado el resto de mis días.
- ¿Mi cara? ¿De qué?
- No sé, tal vez seas tú el príncipe que todas las noches aborda mis sueños.
- ¿Y no te gustaría que hiciéramos realidad esos sueños?
- Me encantaría, pero...
- ¿Pero qué?
- Mira que fácilmente has aparecido en mi vida, seguramente igual de fácilmente te irás.
- No princesa, te prometo que estaré a tu lado el resto de mis días.
